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AZOTEAS

40.00

Viernes, 6 de la tarde.
Desde mi ventana vi a esos hombrecillos mirando hacia abajo. Fue un instante de profundo silencio que mi pensamiento se encargó de romper. Imaginaba que habían subido a descansar del ajetreo de la oficina y que estarían ilusionados por la llegada del deseado fin de semana.